Preparados, listos…¡YA!

PREPARADOS,  LISTOS… YA

 

El “ya” comienza el domingo 26 a las 09:00

El “preparados, listos” lo tenemos que hacer antes, en casa.

 

Nadie tiene experiencia de haber pasado confinados 40 días en el domicilio y debemos comprender que si tuvimos que explicar a nuestros hijos porque se les negaba la salida a la calle, ahora debemos contarles porque ahora sí se puede salir de nuevo y porque solo una hora al día y sin poderse acercar a otros niños.

Vamos a prepararles, es difícil que lo entiendan sin una historia de lo que ha pasado, lo que está pasado y lo que puede pasar.

La casa ha sido su castillo, su refugio inquebrantable donde se sentirse seguros, ahí no les podía pasar nada malo, ahí no enfermaban y pese a no poder moverse, han entendido que el peligro estaba afuera, en la calle y por eso sus padres les traían lo que necesitaban, jugaban con ellos y se preocupaban mucho por su cuidado. Ahora las cosas han cambiado y la calle ya no es tan mala.

autoestima

PRUDENCIA SÍ, MIEDO NO

Estrategias:

1. Jugar con las mascarillas y los guantes, van a salir a la calle y van a ver como todas las personas con las que se cruzan llevan la boca cubierta, es necesario evitar que la gente les de miedo.

2. Enseñarles qué son 2 metros, jugar con las distancias en casa. Con un metro medir dos en el suelo, colocarlos y exponerles que esa es la distancia que tienen que guardar con sus amigos, abuelos, tíos. Es fácil hacer juegos con esto y acostumbrarlos a calcular “a ojo” lo que son 2 metros. Estaría bien que en esta explicación comprobaran que con un estornudo, no se llega a mojar al otro a dos metros o que cuando se habla, la saliva no llega a esos 2 metros y por eso es la distancia social a mantener.

3. Poner a prueba lo aprendido sobre la higiene, ya saben la necesidad de lavarse y lo han practicado durante 40 días en casa. Ahora que van a tener contacto con la calle, la higiene es prioritaria.

4. Conocer cómo va a ser ese paseo, hacer que la elección sea participativa, ¡la salida es una fiesta!. Coger un plano y teniendo como centro la casa, hacer con un compás un círculo que mida los 100 metros permitidos: -“podemos llegar hasta donde nos marca el círculo, ¿qué preferís?”. Como tenemos una hora de paseo, podemos dibujar rutas a seguir, con lápices de colores y luego elegimos la que más nos guste, e incluso dejar otras rutas marcadas para los siguientes días. Salir a la deriva sin metas u objetivos sería un error.

5. Intentar satisfacer sus carencias afectivas, si es posible acercarles a la ventana o el balcón donde estén sus abuelos u otros familiares asomados, a quienes hayan echado en falta estos días. Comprobar que están bien sin que sea a través del móvil o la tablet, les dará confianza.

6. Tener claro cómo vamos a saludar a la gente, ya hemos acordado, antes de salir, de qué manera vamos a saludar a las personas con las que nos encontremos. Podemos elegir una palabra clave que solo conozcamos la familia para que, sin prohibir, sepan cómo comportarse.

7. Dar lugar a que el cuerpo haga mayores movimientos, la confinación les ha reducido la movilidad y es un buen momento para retomarla: saltarse una o dos rayas blancas del paso de cebra sin que se moleste al vecino de abajo puede ser un hallazgo maravilloso. Dependiendo del recorrido elegido, los padres podrán plantear pruebas o retos con los que disfrutar todos.

Las normas tienen que estar aprendidas antes de salir de casa porque si no las asumen bien antes,  estaremos todo el rato riñéndoles: “no toque eso, no te acerques tanto, ten cuidado…” lo que puede convertir la fiesta de la salida en una prohibición constante.