Psico360
Ludopatia

Ludopatía

Creación y dirección del centro de atención al juego patológico en La Rioja

Concha Santo Tomás de Abajo, psicóloga clínica de Psico360 puso en marcha en 1989 el Centro de Atención del Juego Patológico en La Rioja, creando la Asociación Riojana de Jugadores de Azar en Rehabilitación ARJA como una Asociación sin ánimo de lucro. Desde esa fecha hasta la actualidad, se han atendido a más de 700 personas con problemas de ludopatía y a sus familiares mediante terapias individuales y de grupos, diferenciados por edad y por ser jugadores o familiares.

El Juego Patológico (JP), aparece recogido por primera vez en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su versión DSM-III en 1980 y desde esta primera aparición, se contempla en los manuales posteriores, dentro de los trastornos del control de los impulsos.

Actualmente se tiende a contemplarlo más como una adicción al juego, dentro de lo que se denomina adicciones sin sustancias tóxicas como pueden ser la adicción a las compras, a internet o incluso trastornos de la conducta alimentaria. En todos ellos hay una pérdida del control de los impulsos, pero su tratamiento, con las diferencias específicas, tiene en común el punto de vista adictivo además del escaso control del impulso para ejecutar la acción de comprar, comer, jugar, enchufar la televisión o internet...

De acuerdo con el DSM IV-TR:


Características diagnósticas

La característica esencial consiste en un comportamiento de juego desadaptativo, persistente y recurrente (criterio A) que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional.

Además de cumplir este primer requisito esencial, es necesario que concurran en el sujeto cinco o más de las siguientes características:

· Preocupación por el juego (p.ej. preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, compensar ventajas entre competidores o planificar la próxima aventura, o pensar formas de conseguir dinero con el que jugar).
· Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
· Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.
· Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego.
· El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (p.ej. sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión).
· Después de perder dinero en el juego, se vuelve otro día para intentar recuperarlo (tratando de "cazar" las propias pérdidas).
· Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.
· Se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza, para financiar el juego.
· Se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales debido al juego.
· Se confía en que los demás proporciones dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

El comportamiento del juego no se explica mejor por la presencia de un episodio maníaco.


Posibles trastornos asociados:

Distorsión del pensamiento (negación, confianza excesiva, sentido de poder y control, superstición).

Los individuos afectos de JP suelen ser:

· Altamente competitivos
· Inquietos
· Se aburren fácilmente
· Baja tolerancia a la frustración
· Preocupación excesiva por la opinión sobre ellos de los demás
· Generosidad hasta la extravagancia, no le dan valor al dinero

Los que buscan tratamiento tienen tasas altas de ideación suicida.


Síntomas dependientes de la cultura y el sexo

Existen variaciones culturales en la prevalencia y el tipo de actividades de juego (p. ej., peleas de gallos, carreras de caballos, chapas). Aproximadamente un tercio de los individuos afectos de juego patológico son mujeres, si bien en distintas culturas y áreas geográficas el cociente entre sexos puede variar considerablemente. Las que sufren este trastorno están más predispuestas a la depresión y juegan para escapar de su realidad. Las mujeres están poco representadas en los programas de tratamiento del juego patológico y suponen solamente un 2-4 % de la población que asiste a terapias. Esto puede deberse a la mayor estigmatización que supone la adicción de la mujer al juego.


Prevalencia

El aumento de la disponibilidad del juego incrementa la patología de forma que a mayor cantidad de juego disponible mayor cantidad de patologías. Estudios refieren una prevalencia global que oscila entre el 0,4 y el 3,4% en adultos aunque existen países en los cuales esta tasa de prevalencia se sitúa en el 7%.

Entre adolescentes y universitarios la tasa aumenta, oscila entre el 2,8 y el 8%. La prevalencia de este trastorno puede ser mayor en los individuos que buscan tratamiento por un trastorno de consumo de sustancias.


Curso

El JP empieza pronto en los adolescentes hombres y más tardíamente en las mujeres. Aunque algunos individuos quedan “atrapados” desde su primera apuesta, para la mayoría el curso es más insidioso. Puede haber una continuidad de años de juego social seguidos de un comienzo brusco que puede ser precipitado por una mayor exposición al juego o por un estrés. El patrón de juego puede ser regular o episódico, y el curso del trastorno es crónico. En general, hay una progresión en la frecuencia del juego, la cantidad apostada y la preocupación por el juego y la obtención de dinero con el cual jugar. La urgencia de apostar o de jugar aumenta generalmente durante los períodos de estrés o depresión.


Patrón familiar

El JP y la dependencia del alcohol son más frecuentes entre los padres de individuos con juego patológico que entre la población general.

Dirección General de Ordenación del juego

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